Marruecos es una explosión de colores, aromas y contrastes a solo un paso de Europa. Para quienes buscan sumergirse en una cultura fascinante de forma auténtica, aquí tienen los puntos clave para capturar su esencia.
Ruta de los Imprescindibles
Marrakech y la Plaza Jemaa el-Fnaa: Es el corazón vibrante del país. Al atardecer, la plaza se transforma en un teatro al aire libre con puestos de comida, músicos y cuentacuentos. No olviden visitar el Palacio Bahía y perderse por los zocos para captar la luz filtrándose entre las techumbres.
Chefchaouen, la Perla Azul: Es el lugar más fotogénico del norte. Cada rincón de su medina está pintado de azul. La clave aquí es madrugar para disfrutar de las calles vacías y capturar la paz de este pueblo enclavado en las montañas del Rif.
Fez y sus Curtidurías: Visitar Fez es viajar al pasado. Su medina es un laberinto de 9.000 callejuelas. La estampa de la Curtiduría Chouara, con sus pozas de colores, es una imagen potente y única que define el trabajo artesano del país.
Ait Ben Haddou y el Atlas: Esta ciudad de barro (Kasbah) es Patrimonio de la Humanidad y escenario de películas como Gladiator. Es la puerta de entrada al desierto y ofrece unas puestas de sol cinematográficas sobre el valle.
Noche en el Desierto de Merzouga: Dormir en una haima entre las dunas de Erg Chebbi es una experiencia transformadora. El amanecer sobre la arena dorada es, sin duda, el momento cumbre de cualquier expedición marroquí.
Consejo Práctico de Experto
Efectivo y Regateo. En Marruecos, el efectivo es fundamental, especialmente en los zocos y pueblos pequeños. Practiquen el regateo con una sonrisa; es parte de su cultura social. Un truco: nunca ofrezcan un precio que no estén dispuestos a pagar, y si llegan a un acuerdo, la tradición dicta cerrar el trato.
Para desplazarse entre ciudades, el tren Al Boraq (alta velocidad) une Tánger, Rabat y Casablanca de forma impecable, mientras que para las zonas de montaña, lo mejor es alquilar un coche con un buen seguro.






